La crisis económica incrementa el riesgo de sobrepeso

Varios expertos coinciden al afirmar que los efectos de la crisis pueden dejarse sentir en forma de un aumento de obesidad o sobrepeso de los ciudadanos que la sufren. Las causas pueden ser varias (prevenir privaciones alimentarias futuras, menor coste de algunos alimentos insanos, aumento del sedentarismo, ansiedad...) pero, en todo caso, es conveniente conocer este efecto a fin de estar prevenido y tomar las medidas adecuadas para evitarlo.

Ha sido Luis Moreno, catedrático de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Zaragoza y coordinador principal del grupo de investigación GENUD, de esta universidad, uno de los primeros y más importantes expertos en dar la voz de alarma. Moreno es, además, presidente del comité científico del XIV Congreso de la Sociedad Española de Nutrición, celebrado recientemente en Zaragoza con la asistencia de 300 expertos.

Este especialista, al que se ha unido, a la hora de advertir a la población, la catedrática de Fisiología de la Universidad de Murcia Marta Garaulet, del comité científico del congreso mencionado, opina que son varias las causas por las que la crisis puede inducir un aumento de la obesidad. En primer lugar, la disminución de la renta disponible para la compra de comida puede suponer una mayor adquisición de alimentos baratos pero demasiado energéticos y poco saludables.

Además, la perspectiva de un futuro próximo lleno de privaciones puede disparar en muchos individuos el instinto de saturar el organismo de reservas en previsión de una próxima época de escasez. Por si esto fuera poco, la falta de dinero puede cambiar ciertos hábitos en favor de otros más económicos, y es bien sabido que de lo más barato que hay es quedarse en casa viendo la televisión, por ejemplo.

Por otra parte, las inevitables tensiones derivadas de la crisis (paro, menos ingresos, futuro incierto...) pueden llevar a ciertas personas a una ansiedad que pueda tratar de ser compensada, entre otras cosas, comiendo más. El lector apreciará con facilidad que muchas de estas relaciones de causa – efecto son de tipo inconsciente, pero no por ello menos reales.

Las afirmaciones de los expertos mencionados no son meras especulaciones, sino que se apoyan en estudios realizados en otros países que han sufrido crisis económicas. Dichos estudios han movido a la FAO, el año pasado, a realizar recomendaciones para mejorar la alimentación y el estilo de vida de la población que afronta estas dificultades, así como para aumentar la formación de los profesionales implicados en el problema.

Para afrontar con éxito este efecto pernicioso de la crisis, la ya mencionada catedrática Marta Garaulet recomienda una vuelta a la dieta mediterránea, que es muy saludable y, si no barata, al menos asequible. A aquellos que objeten que el ritmo de la vida moderna hace difícil la dedicación que algunos platos de dicha dieta requieren, sugiere ayudarnos de ciertos avances que nos pueden facilitar la vida, como gazpachos envasados, legumbres precocidas o ensaladas en bolsas, además de consumir fruta de temporada, mejor y más barata.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en noviembre de 2012

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