Para 2013 buenos propósitos y... sensatez

Para 2013 buenos propósitos y... sensatez

Tras el fin de año probablemente muchos de nuestros lectores se habrán hecho propósitos de cambio para el año que comienza, y entre ellos seguro que está bajar de peso. Eso está bien porque, aunque otros años no hayamos sido capaces de alcanzar esa meta, está claro que cuando lo logremos será consecuencia de habernos hecho previamente el propósito. En la mayoría de los casos la gente que ha dejado de fumar lo logró después de un puñado de intentos y fracasos; y seguro que los que nunca se lo hayan propuesto seguirán fumando.

Pero la voluntad de bajar de peso no debe llevarnos, como otras veces, a investigar en internet cuál es la última dieta fantástica con la que tal o cual personaje famoso ha bajado 10 kilos en un mes, e ir rápido a comprar el correspondiente libro para leerlo con avidez y comenzar nuestra dieta. Eso ya lo hemos hecho antes y el resultado está a la vista. Los creadores de estas dietas, que obtienen mucho dinero con ellas, siempre venden la idea de que ellos han dado por fin con la piedra filosofal de la nutrición y que los demás médicos, miles y miles de científicos y profesionales de la salud, no reconocen su fantástico descubrimiento por envidia o por falta de luces.

Las dietas estrictas y no equilibradas nos pueden hacer perder bastantes kilos a corto plazo, la mayoría de agua (eso no nos lo suelen decir), a costa de perjudicar aspectos importantes de nuestra salud; algunas de ellas se pueden considerar hasta peligrosas. Además, no son capaces de mantener ese adelgazamiento a largo plazo. ¿A cuántas personas conocemos, de las que han seguido cualquiera de estas dietas, que sigan delgadas seis meses después? ¿y un año? ¿y cinco años después? Probablemente no conozcamos a nadie. Si no se puede mantener a largo plazo no es una solución.

Seamos sensatos. Hagámonos el propósito de adelgazar de una forma saludable y sostenible: si tenemos un exceso de peso importante u otros factores de riesgo debemos acudir a un profesional de la salud, que para eso están, y si nuestro sobrepeso no es excesivo hemos de ir cambiando progresivamente nuestros hábitos respecto a la alimentación y al ejercicio físico.

Hagamos una lista de objetivos alcanzables para ir cubriéndolos y consolidándolos progresivamente, despacio pero sin retroceder: tomar más frutas y verduras, beber menos alcohol y refrescos, caminar más, utilizar platos más pequeños para reducir el tamaño de las raciones, no utilizar el ascensor o las escaleras mecánicas... dediquemos un tiempo a ello, porque cada uno sabe cuáles de sus hábitos puede modificar. Poco a poco pero con constancia. Si bajamos 1/4 de kilo (sólo 250 gramos) a la semana y no lo recuperamos, quizá no tengamos ya en las próximas vacaciones el cuerpo que nos hubiese gustado, pero empezaremos el año 2014 con 14 kilos menos. Por lo menos... es como para pensarlo.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en enero de 2013

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