Suprimir el alcohol puede adelgazar, y mucho

Suprimir el alcohol puede adelgazar, y mucho

El alcohol engorda y, aunque parece que no son muchas las calorías que aporta (45 kcal/100 ml. la cerveza, y unas 70 el vino), si se suprime de la dieta y no se sustituye por otra bebida, o se bebe en su lugar agua o té, por ejemplo, el efecto acumulativo puede ser muy importante, ya que se pueden perder en torno a 4,5 kilos después de un año.

Nos centraremos aquí en al alcohol como factor de obesidad, sin entrar en otros aspectos que pueden ser importantes, tanto positivos (por ejemplo, tomarlo con moderación puede proteger de enfermedades cardiovasculares), como negativos, si se considera la posible inducción al alcoholismo o el factor de riesgo que supone unirlo a la conducción.

Un estudio llevado a cabo por el Centro Nacional de Estadística de la Salud de Estados Unidos, encabezado por la doctora Samara Joy Nielsen, indica que las personas que suelen tomar alcohol añaden, de media, 100 kcal. diarias a su dieta. Sin embargo, ciertos sectores de la población, como los hombres de 20 a 39 años, alcanzan las 174. Hay que tener en cuanta que hablamos de un consumo moderado: un vaso (220 cc.) de cerveza diaria en el primer caso, y algo más de una cerveza de tercio, en el segundo (390 cc.).

Nos podríamos preguntar si esas 100 kcal. diarias pueden tener algún efecto en el peso de quien se priva de ellas. La respuesta, quizá sorprendente, nos la da la especialista en nutrición de la Universidad de Washington (Estados Unidos), Connie Diekman: se pueden perder hasta 4,5 kilos después de un año de no tomar alcohol, como hemos indicado más arriba.

Hay que tener en cuenta que el alcohol, además de ser muy energético (700 kcal./100gr, frente a las 400 de las proteínas o los hidratos y las 900 de las grasas), no puede almacenarse en el cuerpo, por lo que, cuando se ingiere, es lo primero que quema el organismo. La consecuencia de ello es que las grasas quedan almacenadas, al no poder quemarse mientras no se gaste el alcohol.

Una razón adicional para prescindir de estas bebidas es que diversas investigaciones han concluido que el alcohol aumenta la obesidad, pero con preferencia en el abdomen (en especial la cerveza, y más en los hombres que en las mujeres). Y, como es sabido, es más perjudicial para la salud la grasa abdominal que la que se acumula en otras partes del cuerpo.

Si a todo lo anterior añadimos que la toma de alcohol suele incentivar el "picoteo" de otros alimentos poco recomendables y engordantes, como patatas fritas, aceitunas, snacks, etc., la conclusión es que, si nos preocupa nuestro peso, deberíamos prescindir de tomar alcohol, al menos de forma habitual.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en enero de 2013

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