Llega el buen tiempo: en vez de operación bikini, hábitos saludables

Cuando faltan pocos meses para el verano, muchas personas toman la decisión de adelgazar a cualquier precio de forma rápida para lucir el mejor tipo posible en la playa. Supone un error detrás de otro, pues ni se debe adelgazar de forma rápida, ni a cualquier precio y, por último, la motivación no debería ser estética, sino de salud. En vez de eso, la llegada del buen tiempo puede ser la excusa perfecta para comenzar a adoptar hábitos saludables.

Los expertos son unánimes a la hora de rechazar de plano los intentos de adelgazar de forma rápida, y más si se hace con remedios "milagro", como dietas de de moda sin respaldo médico o productos que prometen imposibles. Está demostrado que esos kilos que se pierden con rapidez se terminan recuperando, con el problema añadido de que es probable que haya aumentado el porcentaje de grasa corporal en detrimento del músculo. Además, después de cada fracaso disminuye la confianza en nosotros mismos, y eso también es algo muy a considerar.

Por el contrario, los expertos recomiendan, en base a una enorme cantidad de datos y evidencias científicas, que lo más adecuado es ir cambiando poco a poco nuestras costumbres a fin de lograr unos hábitos saludables a largo plazo. Las personas que adopten estos cambios, que deben ser para siempre, lograrán adelgazar de forma permanente. Y, lo que es más importante, mejorarán de forma sustancial su estado de salud. Veamos cuáles son estos hábitos saludables.

En primer lugar, lo esencial es seguir una dieta sana. Para ello, y a expensas de un control médico más riguroso y personalizado, es recomendable que la mitad de las calorías provengan de frutas, ensaladas y verduras, una cuarta parte de hidratos de carbono (legumbres, arroz, pasta...) y la cuarta parte restante, de proteínas (carnes magras, pollo, pescado...). Para lograr esto, ayuda mucho contar con recetas bajas en calorías que permitan cocinar de forma variada y saludable.

Por último, y por lo que se refiere a llevar una dieta sana, hay que recordar que no es bueno saltarse comidas ni, menos aún, el desayuno. Además, conviene acostumbrarse a servir porciones un poco justas, a fin de quedar sin hambre, pero nunca excesivamente saciados. Y, por supuesto, huir de grasas poco saludables (palma, coco, animales...), en beneficio del aceite de oliva, además de rechazar los refrescos azucarados, el azúcar en general y la sal excesiva.

El ejercicio debe ser el otro gran cambio de costumbres que nos lleve a adquirir hábitos saludables. Conviene que sea suave y adaptado a nuestras condiciones. Si es posible, hacerlo bajo la supervisión de profesionales y, para que sea perdurable en el tiempo, deberemos elegir aquellas actividades que más nos agraden: pasear, nadar, determinados deportes de grupo que no exijan un esfuerzo excesivo... Y, siempre, evitando las horas de más calor, la exposición excesiva al sol y bebiendo agua para reponer el líquido que perdamos durante el ejercicio .

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en mayo de 2013

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