El aceite de oliva, además de ser sano, puede ayudar a controlar el peso

Ya se sabe que su sabor no tiene comparación con el de otras grasas, y también se sabía que es muy sano, pero, ¿cómo puede decirse que adelgaza un alimento que tiene 900 kilocalorías por cada 100 gramos? La clave está en que el aceite de oliva tiene una cualidad en mayor medida que otras grasas: proporciona más sensación de saciedad cuando se toma. Esto no supone que para adelgazar debamos aumentar nuestro consumo total de grasas, sino sustituir otras grasas por aceite de oliva.

Cuando se habla de adelgazar, las grasas tienen muy mala prensa. Desde siempre se ha dicho que deben ser evitadas en lo posible, y la razón parece evidente: tienen más del doble de calorías que los hidratos o las proteínas. Sin embargo, hay una cuestión que debe ser tenida en cuenta, y es la capacidad de saciar de las grasas, que es mayor que la de los otros dos tipos de nutrientes. Porque parece evidente que tomaremos una menor cantidad de aquellos alimentos que más nos sacian.

Y aquí es donde el aceite de oliva da la sorpresa. Se suponía que, dado que tiene la misma cantidad de calorías que otras grasas, saciaría lo mismo; pero no es así, ya que sacia más. Con ello, además de ser muy sano (ayuda a prevenir, entre otras, las enfermedades cardiovasculares), puede ayudar a bajar de peso, precisamente debido a su alta capacidad saciante.

La primera evidencia se tuvo hace ya cinco años. Una investigación, publicada en "Cell Metabolism", concluyó que el aceite de oliva tenía una mayor capacidad saciante debido a que en el intestino el ácido oleico se transformaba en una hormona que ayudaba a controlar el apetito, la oleoiletanolamida.

Más recientemente, han sido científicos de la Universidad Técnica de Múnich y de la Universidad de Viena quienes han realizado un estudio comparativo de los efectos de cuatro tipos de grasas comestibles (manteca, mantequilla, aceite de colza y aceite de oliva) por lo que se refiere a su capacidad saciante y el aumento de peso que producían en un grupo de voluntarios.

Aquellos que consumieron aceite de oliva fueron los que obtuvieron mejores resultados. Su sangre contenía un mayor nivel de serotonina, que es una hormona asociada a la sensación de saciedad y, además, ninguno de ellos aumentó de peso durante los meses que duró la prueba, ni aumentó su cantidad de grasa corporal. Tras diversas investigaciones, llegaron a la conclusión de que la causa de esto parecía estar en su aroma.

En una prueba posterior para demostrarlo, aquellos voluntarios a los que se incorporó en sus alimentos un extracto aromático de aceite de oliva consumieron, en promedio, 200 kilocalorías menos al día que quienes no lo recibieron. Y, de nuevo, aparecía más serotonina en su sangre. Parece claro que esas 200 kilocalorías son una diferencia importante que puede hacernos adelgazar.

Evidentemente, no hay que confundirse y pensar que el aceite de oliva es un remedio infalible gracias al cual podremos tomar cualquier cantidad que nos apetezca de lo que sea. Ni mucho menos. Pero si tratamos de sustituir otras grasas por él y lo incorporamos a nuestras recetas, podremos prevenir mejor ciertas enfermedades, disfrutaremos de su sabor inigualable y, además, tendremos una pequeña ayuda para adelgazar .

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en julio de 2013

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