¿Con un desayuno muy completo se adelgaza? No está tan claro

Siempre se ha dicho que no desayunar es un obstáculo para adelgazar ya que eso hace que luego se tenga más hambre y se coma más, resultando una mayor ingesta total de calorías al final de la jornada. Nosotros nos hemos hecho eco de estos estudios en varios artículos. Sin embargo, nuevas investigaciones ponen en duda esa afirmación. Tal vez, en cuestión de desayunos, lo mejor para adelgazar sea cambiar las rutinas o, simplemente, seguir nuestras propias inclinaciones.

En los países occidentales, entre un 10 y un 20% de la población se salta el desayuno. Dada la importancia que tiene la dieta para la salud y, más concretamente, para adelgazar, se han realizado múltiples estudios al respecto. Los resultados parecían concluyentes, en el sentido de aconsejar el desayuno, e incluso abundante. Pero últimamente ciertos expertos están interpretando los resultados de forma diferente.

En primer lugar, no hay unanimidad en los estudios en lo referente a si se ingieren más calorías totales en caso de saltarse el desayuno. Por lo que respecta a si produce o no un aumento de peso, tampoco se ha llegado a un consenso, ya que el tema no es tan fácil de analizar como pueda parecer a primera vista. Parece haber una ligera ventaja a favor de los estudios que indican que aquellos que se lo saltan tienen más sobrepeso, frente a los que afirman que desayunar o no es indiferente por lo que a la báscula se refiere.

Sin embargo, muchos investigadores, aun aceptando esta relación, no ven la cosa clara. Se preguntan si la cuestión no puede plantearse a la inversa: tal vez lo que ocurre es que las personas con más sobrepeso se saltan más el desayuno para intentar adelgazar, y no que el hecho de saltárselo lleve al sobrepeso. Opinan que, para ver el sentido de la causalidad, el estudio no puede hacerse de forma estática, sino viendo la evolución de ambas variables a lo largo del tiempo.

Y eso es lo que estudiaron en 2003, durante tres años, en un grupo de niños. Los resultados del análisis fueron sorprendentes, ya que, si bien era cierto que al comenzar el estudio los niños con más peso fueron los que más se saltaban el desayuno, los que más perdieron peso a lo largo de los tres años fueron los niños más gorditos que se saltaron dicho desayuno. Este resultado parecía contradecir el dogma de que, para adelgazar, hay que desayunar bien.

Para complicar más la cuestión, otro estudio anterior sobre el mismo tema, de 1992, arrojó resultados todavía más sorprendentes. Un grupo de mujeres obesas se dividió en dos, que siguieron dos dietas diferentes: el primero hizo tres comidas al día; el segundo, con las mismas calorías totales, hizo solo dos, saltándose el desayuno.

¿Cuál de los dos grupos adelgazó más? En principio, ni uno ni otro. Aquellas mujeres que, antes de la prueba, solían desayunar, adelgazaron si dejaban de hacerlo; por su parte, aquellas que antes se lo saltaban, adelgazaban más si comenzaban a desayunar a diario. Es decir, según este estudio, lo que adelgaza es cambiar la rutina. En Gran Bretaña, un equipo de psicólogos de la Universidad de Hertfordshire ha iniciado una terapia que sigue este principio.

Otro grupo de expertos opina que, dada la gran indefinición que arrojan los estudios sobre este tema, lo mejor es obedecer al instinto y no luchar contra nuestro reloj biológico. Así, recomiendan que, aquellos que sientan mucha hambre al comenzar el día desayunen; por el contrario, aquellos otros que no tengan tal deseo, se abstengan de tomar unas calorías que su cuerpo, en ese momento, no les pide.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en julio de 2013, a partir de informaciones de BBC Mundo

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