Obesidad recalcitrante y tratamiento psicológico

Para muchos, lo de tratamiento psicológico es una especie de estigma, unas palabras prohibidas cuando se pretende aplicarlas a ellos. Y las personas que padecen obesidad no son una excepción: "¿Un psicólogo o psiquiatra? ¡No! Yo lo único que necesito es adelgazar". Pero en el aspecto psicológico, muchas veces, está el origen del problema y la causa de que no pueda resolverse. Sobre todo, en los casos de obesidad mórbida o recalcitrante, que resiste a dietas y ejercicios como si acabar con ella fuera algo imposible.

Tal vez el origen de la resistencia a los tratamientos psicológicos pueda estar en que se relacionan, de forma absurda, con la locura o, al menos, con una fragilidad mental que pocos están dispuestos a reconocer en sí mismos. Otras cosas (padecer del riñón, del corazón o de las articulaciones) se aceptan sin problema, pero no eso. Parece claro que es un prejuicio basado en el desconocimiento, y que puede costarnos muy caro en ciertos casos, como en el de la obesidad recalcitrante o la mórbida.

La obesidad mórbida es padecida por casi un millón de españoles y, lo que es peor, el número de casos se ha duplicado en los últimos cinco años, según informó la Sociedad Nacional de Cirugía de la Obesidad Mórbida en 2011. Parece clara la relación entre esta enfermedad y ciertos padecimientos psicológicos, hasta el punto de que se estima que en torno a un 30% de los operados recuperan parte de su peso en los años siguientes a la operación si no cambian sus hábitos alimenticios.

Los expertos achacan la mayor parte de estos fracasos a una falta de evaluación previa psicológica del paciente y la consiguiente terapia, en caso de ser necesaria. La cirugía de estómago reduce la capacidad de este y logra disminuir de forma muy notoria la sensación de hambre, al incidir sobre ciertas hormonas que regulan el apetito. Pero, evidentemente, la intervención no ataca la base del problema cuando tiene raíces psicológicas o emocionales.

La relación entre obesidad y trastornos psicológicos ha sido confirmada por Francisco Javier Quintero, jefe de Psiquiatría del Hospital Infanta Leonor de Madrid. Reunió datos sobre 100 pacientes con obesidad que no habían conseguido resultados con tratamientos como dietas o, incluso, cirugía bariátrica. Pudo comprobar que, de ellos, un 31% padecía trastorno de ansiedad y un 35%, depresión. El problema es que no se conoce muy bien, en muchos casos, la relación de causa a efecto entre estos trastornos psicológicos y la obesidad.

En ciertos pacientes, es la ansiedad o la depresión lo que les lleva a la obesidad, al intentar compensar sus problemas emocionales mediante cantidades exageradas de comida. Por el contrario, en otros casos, la obesidad tiene otro origen, y es la lucha infructuosa contra ella lo que les produce ansiedad y/o depresión.

De cualquier manera, lo que parece claro es que, ante un problema recalcitrante de obesidad, se hace indispensable la visita al profesional de la mente. El doctor Quintero pone como ejemplo el trastorno por atracón, que es de los más frecuentes en pacientes con obesidad y puede controlarse con cierta facilidad si se diagnostica y trata a tiempo. El problema es que, en muchos casos, no se hace.

Este psiquiatra afirma que, antes de someter al paciente a dieta o cirugía, se hace imprescindible su evaluación psicológica. Parece un consejo muy razonable, ya que si se aplica a una persona con obesidad un tratamiento que no ataca el origen del problema, es muy probable que se fracase en dicho tratamiento. Entonces, obesidad y problemas psicológicos se entrelazan y retroalimentan mutuamente, con lo que se hace mucho más difícil la solución de ambos.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en agosto de 2013

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