Hormona FGF21 para adelgazar: de la esperanza al desencanto

Puede ser un buen ejemplo de la complejidad de la investigación en temas de adelgazamiento. La hormona FGF21 ha sido (y todavía lo es) una de las más brillantes esperanzas en la lucha contra la obesidad, ya que produce una activación de la grasa parda, lo que, a su vez, eleva el gasto de energía y supone un considerable adelgazamiento. Sin embargo, una vez más, se han encontrado preocupantes efectos secundarios, como la pérdida de masa ósea.

Quizá muchos lectores se pregunten, de forma lógica, la razón de que no se haya encontrado la solución definitiva para erradicar la obesidad, dado que se producen de forma continua importantes avances científicos, de los que en estas páginas nos hacemos eco. La razón es que, como hemos dicho más arriba, la cuestión tiene una enorme complejidad, y las investigaciones sobre la hormona FGF21 son un claro ejemplo de ello.

Esta hormona tiene importantísimas cualidades. En primer lugar, se ha descubierto recientemente, por el equipo español del doctor Francesc Villarroya, de la Universidad de Barcelona, en un estudio realizado en roedores coordinado por Anna Planavila, que la FGF21 protege el corazón. Su ausencia se vincula con determinadas anomalías cardíacas, como la hipertrofia de ese órgano. El mencionado equipo está integrado en la red CIBERobn y su trabajo ha sido publicado en la revista electrónica "Nature Communications".

A este efecto de protección directa del corazón debe sumarse el efecto beneficioso que tiene esta hormona en el organismo, debido a que estimula la acción de la grasa parda, lo que, a su vez, produce un mayor consumo energético y, por tanto, un notable adelgazamiento. Debido a dicha disminución de peso, se mejora el estado de salud en general y, más concretamente, se logra una importante prevención de los problemas circulatorios.

Por todo lo anterior, parecía que por fin se había logrado la medicina ideal: si un paciente obeso tomara píldoras conteniendo la hormona FGF21, adelgazaría y su corazón quedaría, además, protegido contra ciertas enfermedades. Y, por si lo anterior fuera poco, además reduce los niveles de glucosa en sangre. Sin embargo, y por desgracia, la cosa no ha resultado ser tan sencilla. Y esto es algo que ha ocurrido ya en multitud de ocasiones, y nos tememos que seguirá ocurriendo.

La decepción ha venido de una investigación del UT Southwestern Medical Center, en Estados Unidos. Los investigadores de este centro, encabezados por la doctora Yihong Wan, han encontrado importantes reducciones de la masa ósea en roedores sometidos a la hormona FGF21. Tan importantes como la pérdida de un 78% del hueso esponjoso en dos semanas.

Según los científicos del Southwestern, la hormona FGF21 sería un importante regulador de la masa ósea, con independencia de los otros efectos sobre el corazón y la grasa parda comentados en los párrafos anteriores. El efecto de esa hormona induciría la pérdida de hueso, mientras que la privación absoluta de la FGF21 supondría un aumento de la masa de los huesos.

Parece claro que este es un efecto secundario sumamente indeseado, ya que llevaría a la osteoporosis y a roturas óseas a los pacientes que fueran tratados con esta hormona. Y, una vez más, se evidencian los delicados equilibrios e interrelaciones que hay en nuestro organismo, lo que hace muy difícil modificar una variable sin afectar a otras, muchas veces de forma muy adversa.

Diversos investigadores opinan que la tarea a realizar con la FGF21 es conseguir que realice sus funciones positivas (prevenir enfermedades cardiacas, reducir la glucosa en sangre y, sobre todo, adelgazar mediante la activación de la grasa parda) sin que aparezcan los efectos adversos ya comentados. Parece un empeño difícil pero, en su opinión, no es imposible.

Esta nueva decepción no significa que deba tirarse la toalla. La investigación en el tema de la lucha contra la obesidad debe continuar. Pero no debemos esperar sentados y sin tomar medidas a que la ciencia encuentre un remedio efectivo e inocuo para la obesidad. Una alimentación y una actividad física adecuadas parecen ser, de momento, nuestras mejores armas.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en agosto de 2013

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