Es necesario un cambio de actitud frente al sobrepeso

Lo más frecuente es abordar el problema de la obesidad centrándose (incluso, de forma obsesiva) en el peso. Sin embargo, la experiencia de diversos expertos aconseja olvidarse de la báscula y centrarse en la salud como objetivo principal de actuaciones como moverse más y comer mejor. Así mejoraremos nuestra salud y, de forma indirecta pero quizá con mayor efectividad que si se abordara "de frente", nos encontraremos también con un peso más favorable.

El aspecto psicológico es muy importante, y parece razonable pensar que, si queremos luchar contra la obesidad, es bueno que el obeso la rechace de forma visceral y terminante para motivarse y, además, se controle el peso de forma obsesiva: "para luchar contra la obesidad, el objetivo es el peso". Sin embargo, cada vez más expertos opinan otra cosa, y esa opinión se ve refrendada por diversos estudios.

En primer lugar, está la cuestión de priorizar los objetivos. Es cierto que la obesidad produce determinados problemas de salud que todos conocemos, pero también lo es que muchas veces, en la lucha contra la obesidad, conseguimos quitarnos kilos a costa de nuestra salud. Piénsese, por ejemplo, en las dietas milagro. Por eso, y porque parece claro que es mucho más importante la salud que la estética, lo primero que hay que hacer es priorizar entre ambos objetivos.

Pero no solo hay que poner a la salud por delante de la estética. Muchas veces, incluso para bajar de peso, es preferible olvidarse de los kilos de más y buscar únicamente la salud en comportamientos relativos a la actividad física y la alimentación. La obesidad se reducirá poco a poco como consecuencia de estos cambios en nuestros hábitos.

Lo anterior queda refrendado por una interesante investigación realizada en la Facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona, dirigida por el doctor Sánchez-Carracedo y publicada en la revista especializada "Public Health Nutrition". En la citada investigación han colaborado tanto la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), de la que es miembro Sánchez-Carracedo, como una experta internacional de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos.

El trabajo estudió cuáles eran las actitudes más y menos beneficiosas para abordar el problema de la obesidad, sobre todo en su aspecto preventivo. Entre otras conclusiones, pudo constatarse que para lograr una prevención eficaz era conveniente aceptar la idea de que hay diversidad de tallas y no es bueno obsesionarse con el peso. Y, por supuesto, que en ningún caso hay que estigmatizar la obesidad.

Otra conclusión muy interesante, aunque parece poco intuitiva, es que estar insatisfecho con el propio cuerpo, en lugar de producir una motivación extra para luchar de forma saludable contra la obesidad, supone una mayor frecuencia de conductas poco saludables para adelgazar, como seguir dietas milagro o comer de forma compulsiva, además de sufrir ansiedad o estados depresivos. Lo anterior puede suponer, aunque parezca contradictorio, un aumento del peso y una menor participación en actividades físicas.

Por tanto, la clave está en cambiar el enfoque: no se trata de prohibir (o prohibirse) tal o cual alimento, "porque engorda". Es mejor decir (o decirse) mensajes positivos cuyo fin sea la salud: comamos verduras y frutas, que son más sanas; evitemos los bollos envasados, que tienen grasas hidrogenadas y son malos para la salud; vayamos andando a la facultad, y así haremos ejercicio y nos sentiremos mejor; utilicemos recetas saludables en vez de hacer siempre fritos; hay que cocinar a la plancha, que es más sano... .

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en septiembre de 2013

Más noticias sobre:

Volver