Las bacterias intestinales, ¿un remedio contra la obesidad?

Cada vez se sabe más acerca de las complejas relaciones entre las bacterias que pueblan por millones nuestro intestino, la dieta y la tendencia al sobrepeso o la obesidad. Y, cuanto más saben, más convencidos están los científicos de que en dichas bacterias podría estar una solución al cada vez más acuciante problema de la obesidad. La investigación que traemos hoy a nuestras páginas es un buen indicio de que podrían estar en lo cierto.

El equipo multinacional al que debemos el avance está formado por investigadores del CNRS de Marsella (Francia), la Universidad de Copenhague (Dinamarca) y otras instituciones, entre las que destaca la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, en San Luis (Estados Unidos), coordinados por Jeffrey Gordon, director del Centro de Ciencias Genómicas y Biología de Sistemas de esta última universidad. El trabajo ha merecido ser publicado en la prestigiosa "Science".

La investigación se realizó en dos fases. En la primera de ellas, se escogieron parejas de gemelos humanos, en las que uno de los miembros era delgado y el otro obeso. Dado que en estudios anteriores se había identificado a la tipología de bacterias intestinales como un factor que incide de forma notable en la obesidad de los individuos, se trataba de investigar este factor con independencia de otros, y de ahí la razón de escoger a parejas de gemelos.

A continuación, introdujeron bacterias intestinales de las citadas parejas de gemelos a una población de ratones escogida y vieron el efecto de ello en los roedores. Comprobaron que aquellos animales a los que se habían introducido bacterias de gemelos delgados, adelgazaban; por el contrario, aquellos a los que se introdujeron bacterias de gemelos obesos, engordaban. Y ello, con independencia de la dieta con la que eran alimentados.

La segunda fase de la investigación consistió en poner juntos a ambos tipos de ratones. Dado que es frecuente en estos animales que unos coman las heces de los otros, esta convivencia supondría el intercambio de sus bacterias intestinales. En tan solo diez días, pudo comprobarse que los ratones gordos, al recibir las bacterias de los delgados, adelgazaban a su vez. Y, lo que quizá sea más importante, mejoraban sus indicadores metabólicos de forma notable, aproximándose a los de la población de ratones delgados.

Pero, en esta ocasión, hubo una salvedad importante: este adelgazamiento se producía solo si su dieta era normal. En caso contrario (es decir, si tomaban una dieta similar a la humana occidental, rica en grasas y pobre en fibra), el adelgazamiento no se producía. Esto es coherente con determinados estudios anteriores que indican que los efectos beneficiosos de frutas y verduras se deben a que su fibra permite una población de bacterias intestinales más diversa.

Los investigadores consideran que estos resultados abren una puerta, incluso a no muy largo plazo, a ciertas terapias probióticas contra la obesidad, con lo que podría evitarse a las personas obesas someterse a duras dietas de adelgazamiento y mantenimiento. Incluso, han empezado a identificar algunos tipos de bacterias como especialmente eficaces en este sentido, como las del género Bacteroides, unos bacilos gram-negativos que protegieron a los ratones de la acumulación de grasa.

A pesar de estos pronósticos tan favorables, parece evidente que todavía falta mucho por investigar en este tema. Los efectos beneficiosos de estas terapias, por ejemplo, solo se han verificado en roedores, y no en humanos. Pero también parece claro que este campo es uno de los más prometedores dentro de los tratamientos contra la obesidad, entre otras cosas porque no supone la alteración del delicado equilibrio entre determinadas hormonas que puede suponer consecuencias indeseables a nivel anímico y cerebral.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en octubre de 2013

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