Una dieta genéticamente personalizada, esperanza para adelgazar

La secuenciación del mapa genético del ser humano en el año 2000 abrió la posibilidad de diseñar una dieta personalizada hecha en función de la genética de cada individuo concreto. Esta técnica, la nutrigenómica, permitirá en el futuro recomendar aquellos alimentos que más beneficien a nuestra salud y que nos permitan adelgazar con más facilidad. El proyecto de investigación común europeo Food4me (algo así como food for me, o sea, comida para mí) es un paso importante en esa dirección.

Los genes que tiene y expresa una persona concreta pueden determinar que ciertos alimentos (por ejemplo, las grasas saturadas o los hidratos de absorción rápida) sean para esa persona particularmente nocivos o engordantes; por el contrario, otros nutrientes pueden producirle, precisamente a ella, importantes beneficios para su salud. El problema es que, hasta ahora, solo podemos hacer recomendaciones dietéticas aplicables a la población en general.

Pero esto está cambiando. Todavía no se pueden echar las campanas al vuelo, porque la tarea es más complicada de lo que parece, pero ya se está avanzando en la consecución de ese objetivo. Sin embargo, hay que advertir que no es algo inmediato. Las empresas que ofrecen este servicio todavía no cuentan con bases lo suficientemente sólidas ni fiables como para resultar eficaz.

Un aspecto muy importante en el desarrollo y aplicación de la nutrigenómica es estudiar cómo va a recibir el ciudadano las recomendaciones de dietas basadas en el estudio de sus genes. Y ese es precisamente el objetivo de una amplia investigación, Food4me, un consorcio dirigido por Mike Gibney, de la Universidad de Dublín (Irlanda) y financiada por la Unión Europea con 13 millones de euros. En ella participarán más de 12.000 voluntarios de ocho países de la Unión, de los que 240 serán españoles.

La investigación estará dirigida en España por el doctor Alfredo Martínez, de la Universidad de Navarra. Por su parte, el doctor José María Ordovás, una autoridad mundial en nutrigenómica, será asesor externo del proyecto. Este experto aclara que, más que obtener una dieta concreta para cada voluntario, se trata de examinar la reacción de la gente ante recomendaciones dietéticas, de momento poco personalizadas, basadas en un análisis de sus genes. Es decir, el grado de aceptación y seguimiento de las dietas recomendadas.

Porque, como ya se ha dicho, la tarea de definir dietas específicas e individualizadas requerirá trabajos más profundos y prolongados. De momento, Fodd4me es un paso previo y necesario. Los voluntarios que formen parte de este estudio recibirán en su casa el material adecuado para tomarse ellos mismos una muestra de sangre (con un sencillo pinchazo en el dedo, similar al que deben realizar algunas personas diabéticas) y otra de células del interior de la boca.

Los participantes serán divididos al azar en dos grupos: uno de control, que recibirá información genérica sobre cómo nutrirse de forma adecuada, y el otro recibirá información más específica, proveniente de sus análisis bioquímicos (niveles de glucosa y colesterol, por ejemplo) y genéticos particulares. Por lo que respecta al perfil genético, se analizarán cinco mutaciones que suponen una mayor tendencia a generar grasas, tener más apetito o la forma de asimilar ciertos nutrientes, como los omega 3 o algunas vitaminas.

Al final del estudio, que durará un año y medio, todos los participantes recibirán un informe que incluirá tanto sus resultados y datos personales como documentación relativa a los resultados globales del estudio. El cupo de voluntarios, que han sido reclutados por Internet, ya está cubierto.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en noviembre de 2013

Más noticias sobre:

Volver