Una dieta buena para mis hijos

Hay que olvidarse ya de la idea de que un niño sano es un niño gordito. Todo lo contrario: alimentarle en exceso es uno de los peores favores que podemos hacerle. Darle una dieta sana, variada, equilibrada y ajustada a sus necesidades calóricas es, junto a las buenas costumbres que podemos imbuirle en materia de alimentación y ejercicio, una de las mejores formas de asegurarnos de que será un adulto sano y sin problemas de peso.

La epidemia de obesidad que nos amenaza comienza, en realidad, casi desde que el niño nace. Muchas veces se le retira pronto el pecho por comodidad (aunque en ocasiones resulta muy difícil establecer y mantener la lactancia), seguir modas o persuadidos por la publicidad de las leches maternizadas. Nada de lo que dicen es cierto: el mejor alimento, al menos hasta los seis meses, es la leche de la madre.

Hay que tener en cuenta que con el biberón, muchas veces, comienza la tendencia a la obesidad en los niños pequeños. Pero, además, el pecho le provee de más inmunidad frente a enfermedades, previene alergias alimentarias, le proporciona un mejor desarrollo físico y mental y refuerza el vínculo afectivo con la madre.

Los pediatras ya han alertado del problema de los niños obesos (en España, uno de cada tres niños pesa más de lo que debería) y la OMS también se ha hecho eco de esta amenaza. En los últimos veinte años se ha triplicado el número de niños y jóvenes con obesidad en el mundo. Y esos niños serán, probablemente, adultos obesos con problemas de salud, como enfermedades cardiovasculares o diabetes.

Pero mientras muchos médicos se limitan a alertar del problema (que no es poco), otros, como la doctora Clotilde Vázquez, endocrinóloga del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, se han puesto manos a la obra. En su caso, ha colaborado en la elaboración de un manual, 'Guía de alimentación infantil y juvenil', disponible "online", que es una excelente herramienta para dar a nuestros hijos una dieta adecuada.

A continuación, la doctora Vázquez nos expone algunos de los consejos más importantes para alimentar a nuestros hijos de la mejor forma posible. Empezando por los errores, uno de los más importantes y frecuentes es darle un exceso de alimentos procesados, como pizzas o croquetas congeladas. En vez de ello, deberíamos darles lo más parecido posible a una dieta mediterránea: verduras, fruta, legumbres, pasta, arroz, pan... Insiste en que deben tomar, al menos, tres piezas de fruta al día y dos raciones de verduras.

Otro de los errores más frecuentes es darle un exceso de alimentos insanos y engordantes: bollería, fritos, "snacks", golosinas y bebidas azucaradas, que deberían ser la excepción en lugar de la regla. A media mañana o media tarde, es preferible volver a la costumbre del bocadillo. Algunos de los productos mencionados, por si fuera poco, pueden ocasionar al niño problemas hormonales debido al bisfenol A, presente en ciertos envases plásticos y conservas.

Con independencia de seguir estos consejos, es fundamental que la dieta de nuestro hijo sea vigilada por su pediatra. En función de cómo se vaya desarrollando el niño, indicará los alimentos y las cantidades adecuadas para él. Por nuestra parte, y según se vaya haciendo mayor, podemos irle inculcando los principios de una alimentación sana y un nivel de ejercicio físico adecuado, que es la otra fuente de salud para nuestro hijo.

También hay que tener en cuenta que una buena educación en materia alimentaria puede ayudar a evitar algunos trastornos graves de alimentación, como la anorexia y la bulimia, que pueden hacer su aparición durante la adolescencia. Y, por supuesto, además de los alimentos sanos que hemos visto, hemos de tener en cuenta que debemos dárselos en su justa medida, sin olvidar que los niños de hoy día suelen comer más y moverse menos, y ahí está una gran parte del problema.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en noviembre de 2013

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