Cuando estamos de pie quemamos más calorías

Y no lo parece, porque aparentemente no hacemos ejercicio. Sin embargo, diversas investigaciones, desde hace ya años, han demostrado que nuestra salud mejoraría de forma muy notable si permaneciéramos de pie más horas al día. La razón de ello reside en que, mientras estamos de pie, cambia la forma en que nuestro organismo metaboliza la grasa y la glucosa presentes en la sangre respecto a lo que ocurre cuando estamos sentados.

Ya desde los años 50 se conocen las bondades que estar de pie tiene para la salud. Es muy conocido el estudio comparativo que se hizo en aquella época, publicado en "Lancet", entre el estado de salud de los conductores de autobús (siempre sentados) y los cobradores (siempre de pie).

Resultó que estos últimos tenían la mitad de riesgo cardiovascular que sus compañeros conductores. Otros estudios abundan en el tema y afirman que los que llevan una existencia más movida tienen una esperanza de vida de en torno a dos años más que los que se pasan el día pegados a la silla.

La cuestión, poco conocida, es que está muy bien hacer deporte una hora al día, por ejemplo, pero eso no compensa del todo el daño que hace a nuestro organismo el pasarse el resto del día sentados. ¿Por qué? Porque la forma en que se metaboliza o quema la glucosa y las grasas que tenemos en la sangre cambia cuando estamos de pie respecto a cuando estamos sentados.

Cuando comemos, el nivel de grasas en la sangre aumenta y, con ello, el riesgo de que estas grasas se depositen en nuestras arterias y nos ocasionen importantes problemas de salud. Una hormona se ocupa de eliminarlas y transformarlas en nutrientes para nuestras células. Pero cuando se está sedentario disminuye drásticamente la actividad de dicha hormona, con lo que las grasas permanecen mucho más tiempo en nuestras arterias.

Adicionalmente, cuando estamos sentados el organismo descompone la glucosa en sangre, mediante la insulina, de forma menos eficiente que cuando estamos de pie. Y ese aumento del nivel de glucosa en la sangre supone un incremento del riesgo de sufrir diabetes y enfermedades del corazón.

Como vemos, no se trata tanto de hacer un ejercicio muy intenso durante una hora al día (durante las otras 23, aumentarán nuestros niveles de glucosa y lípidos en sangre), como de pasarnos el máximo número de horas al día haciendo ejercicio, aunque sea de baja intensidad, como estar de pie.

Sabiendo lo anterior, y con el objetivo de cuantificar lo efectos de estar de pie, el equipo del doctor John Buckley, de la Universidad de Chester, en el Reino Unido, midió los niveles de glucosa y el ritmo cardíaco de diez voluntarios durante las 24 horas del día. Durante una semana, permanecieron en el trabajo sentados, y durante otra se les pidió que estuvieran tres horas diarias de pie durante el horario laboral.

Cuando analizaron los datos, pudieron comprobar que los días que permanecían tres horas de pie sus niveles de glucosa descendían de forma mucho más rápida. También pudo comprobarse que consumían más calorías de pie que sentados. Este consumo calórico resulta sorprendente, ya que estar una hora de pie equivale a correr medio kilómetro a ritmo de maratón o consumir en torno a 50 calorías.

La gran ventaja de estar de pie es que normalmente no podemos correr la maratón mientras trabajamos o realizamos determinadas actividades diarias, pero sí podemos estar de pie una gran parte de las horas del día. Una de las claves de nuestro estado de salud, repetimos, no está en hacer un ejercicio muy intenso durante poco tiempo, sino en pasarnos el máximo número de horas al día haciendo ejercicio, aunque sea suave. Y estar de pie lo es .

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en febrero de 2013

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