Luchar contra la obesidad
igual que se hizo contra el tabaco

Luchar contra la obesidad igual que se hizo contra el tabaco

Las campañas y medidas legales contra el tabaco por parte de las autoridades de muchos países avanzados (entre otros, el nuestro) han tenido un éxito indudable, ya que hoy día fuma mucha menos gente que hace un par de decenios. En base a este hecho, cada vez más expertos se preguntan si no se podría actuar de la misma manera contra la otra gran epidemia de las sociedades desarrolladas, que es la obesidad. Es posible, pero habría que tener en cuenta algunas diferencias importantes entre tabaco y obesidad.

El Foro Nacional de Obesidad, en el Reino Unido, ha emitido nuevas directrices que apuntan en el sentido de aumentar la contundencia de las campañas contra la obesidad, al igual que se hizo con las del tabaco. Sin embargo, a los expertos les preocuparía que se hicieran campañas que estigmatizaran a los obesos. Motivar sí; estigmatizar no.

Y la razón, aparte de que estigmatizar resultaría injusto, es que si una campaña hace que los obesos se sientan a disgusto consigo mismos es fácil que la estrategia fracase y obtenga resultados opuestos a los que buscaba. La clave está en centrarse en costumbres saludables, en vez de en el peso. Es decir, rechazar los comportamientos y no a las personas.

Scott Kahan, director del Centro Nacional del Peso y Bienestar (Reino Unido), insiste en que a la hora de comparar las campañas realizadas contra el tabaco y las que se podrían desarrollar contra la obesidad hay que tener en cuenta que fumar es un comportamiento (y, como tal, puede ser criticado), pero la obesidad es una forma de ser una persona, y no un comportamiento. Por ello, ni debe ni puede ser criticado.

Las razones para actuar de esta manera son muchas. En primer lugar, se trata de dar prioridad a la salud frente a la estética. Una persona puede ser obesa, pero si sigue costumbres saludables (comer de forma sana, hacer ejercicio ligero a diario...) su salud mejorará en gran medida aunque no consiga bajar de peso tanto como le hubiera gustado.

Y también es cierto que una persona de peso normal que lleva una existencia sedentaria y se atiborra de hamburguesas, bollos, chuches y patatas fritas está comprando muchas papeletas para tener un problema grave de salud. Pero, además, hay que tener en cuenta que la obesidad tiene una gran componente genética, por lo que muchos obesos no son "culpables" de serlo, si es que se puede hablar de culpabilidad en este tema.

Así, los expertos sugieren a las administraciones actuaciones tales como aumentar los impuestos a los alimentos insanos, restringir o prohibir la publicidad de estos productos, restringir igualmente la forma en que estos productos pueden ser vendidos (por ejemplo, evitar que estén disponibles en centros educativos), promover alternativas alimentarias más sanas y, sobre todo, educar en el tema a los niños, jóvenes y, en general, a toda la población.

A modo de resumen de lo anterior, podría decirse que realizar campañas duras contra la obesidad puede dar muy buen resultado, como lo dieron contra el tabaco, siempre que se critiquen comportamientos poco saludables (sedentarismo, tomar alimentos insanos, comer cantidades excesivas...) y nunca a las personas que, por razones que muchas veces no se conocen, son obesas.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en marzo de 2014

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