Perder y recuperar peso repetidamente puede predisponer a la diabetes

Es conocido el efecto perjudicial de las llamadas dietas "yo-yo", aquellas con las que se pierde peso rápidamente pero luego se recupera. Además de los problemas que ya se conocían, que no son pocos, ahora se conoce uno más: los cambios que se producen en nuestro organismo como consecuencia de este tipo de dietas pueden predisponer a la diabetes tipo 2.

Si bien es cierto que ciertas dietas son especialmente proclives a recuperar el peso perdido en ellas, más que de dietas "yo-yo" cabría hablar, con carácter general, de abandonar una dieta de forma irresponsable. La consecuencia de ello será, normalmente, volver al peso anterior, si no a uno más alto.

Ponerse a dieta debe ser un acto firme y derivado de una convicción absoluta de que necesitamos mejorar nuestro estado de salud. No es bueno que provenga de un impulso pasajero, porque estos arrebatos igual que vienen, se van. Lo más importante es que mantengamos nuestra firmeza y convicción en el tiempo, ya que el abandono de una dieta suele traer consecuencias muy negativas.

La primera consecuencia, si se abandona una dieta de forma irreflexiva y sin vigilar la ganancia de peso que se va produciendo, suele ser que se recupera el peso que se tenía y, en ocasiones, quizá llevados de una cierta inercia de abandono y desmoralización, otro algo mayor. Pero eso no es todo. Cuando se pierde peso, se pierde sobre todo grasa, pero también algo de músculo; cuando se recupera, casi todo es grasa. Por tanto, el porcentaje de grasa será mayor ahora, sobre todo si no se hace ejercicio.

Otra consecuencia negativa del fracaso de una dieta es el efecto psicológico que tiene en quien la sufre. Con cada nuevo fracaso se va reforzando en nuestra mente la idea de que el objetivo es imposible, de que todos los esfuerzos que hagamos no servirán para nada, y esta idea hace que cada nuevo intento fracase también, con lo que la idea se refuerza y se entra así en una espiral que no parece tener solución.

Una forma de romperla es proponerse, de una vez por todas, objetivos modestos y alcanzables; entonces, la espiral puede funcionar a nuestro favor: si hemos conseguido reducir tres kilos y mantener esa reducción, la próxima vez podemos conseguir reducir otros tres. Ahora, una investigación ha mostrado un problema más, y no precisamente leve, de ser poco firme a la hora de emprender y mantener una dieta.

El trabajo ha sido un resultado más del fecundo Instituto de Investigación Biomédica en Red – Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn). La autora principal del estudio ha sido la doctora Ana B. Crujeiras, y han participado en él, además, el grupo de Santiago de Compostela y el de Pamplona, dirigidos, respectivamente, por los doctores Casanueva y Martínez.

Los investigadores estudiaron a un grupo de 136 voluntarios obesos que siguieron una dieta baja en calorías durante ocho semanas. Cuando la finalizaron, intentaron mantener su peso. A los cuatro o seis meses, pudo comprobarse que solo la mitad de los voluntarios lo habían conseguido. Pero lo más interesante vino a la hora de comparar su analítica con la que presentaban antes de iniciar la dieta y justo después de terminarla.

Los que habían recuperado el peso presentaron altos niveles de irisina en sangre, lo que es revelador de resistencia a la insulina, según la doctora Crujeiras. En base a este resultado, la doctora resalta la importancia de realizar análisis previos (en especial, de los niveles de irisina) a fin de enfocar terapias personalizadas de adelgazamiento, sobre todo en los casos de pacientes con historial de recuperación de peso tras la realización de dietas.

Gracias a estos controles, podría preverse en ciertos pacientes la posibilidad de sufrir en el futuro diabetes tipo 2, en caso de recuperar el peso perdido en una dieta. Y, más a largo plazo, Crujeiras resalta la importancia de buscar dietas personalizadas en función de la dotación genética de cada paciente, de acuerdo con la genómica nutricional. Esta disciplina se basa en el estudio de los efectos que tendrán los diferentes nutrientes en cada paciente, según su ADN.

Los diversos problemas que puede acarrear el abandono irresponsable de una dieta, vistos más arriba, no deben hacer que tengamos miedo a iniciarla. Pero sí debe ser un acicate para emprenderla con una decisión firme de mantener el peso alcanzado, y mantenerlo para siempre. Si no lo conseguimos, ahora sabemos que correremos un riesgo mayor de lo que pensábamos, y eso debe servir de acicate para perseverar en nuestro objetivo. Si lo alcanzamos, tenemos mucha salud que ganar.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en junio de 2014

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