¡Cuidado! Algunos alimentos engordan más de lo que parece

No se trata de tener siempre una calculadora de calorías en la cabeza, pero lo cierto es que conviene ser cuidadoso con ciertos alimentos ante los que podemos bajar la guardia por la imagen que tienen de ser saludables y poco engordantes. Por desgracia, no siempre es así, y aquí vamos a ver algunos de los ejemplos más importantes, como bebidas light, ensaladas, zumos o frutas.

Ha sido Laura Jeffers, nutricionista del Centro de Nutrición Humana de la Clínica Cleveland de Ohio, en Estados Unidos, quien ha destacado el aspecto engañoso de algunos de los alimentos que vamos a examinar a continuación; en otros casos, han sido diversos especialistas los que han dado la voz de alarma, que nosotros reflejamos aquí.

En primer lugar, ocupan un puesto muy destacado las bebidas llamadas "light" o bajas en calorías. Varios estudios se han ocupado de bajarlas del pedestal de héroes del adelgazamiento, ya que, al parecer, hacen comer más. Con ello, el saldo total de calorías sería más desfavorable incluso que si se tomaran refrescos azucarados.

Las ensaladas, en cambio, nadie puede poner en duda que son saludables. Eso, en principio, porque el problema puede aparecer si se añaden determinados ingredientes poco ligeros, como maíz (360 Kilocalorías por cada 100 gramos), atún en aceite (283), aguacate (230) o queso (de 350 a 400, según el tipo). Otro problema puede aparecer si tomamos una cantidad desmesurada de ensalada, "porque no engorda". Por último, un aliño excesivo puede añadir demasiada cantidad de aceite (900) o sal. El problema de esta última no es por ser engordante, sino insana.

Otro alimento con buena fama, pero que hay que tomar con precaución, son las frutas, ya sea tomadas como batido, como zumo o en ciertas formas no demasiado naturales, como en almíbar. Aquellas personas que tengan problemas con el azúcar deben ser especialmente prudentes, pues ciertas frutas y algunas presentaciones de ellas pueden tener una cantidad importante, ya sea en forma natural o añadida.

Por lo que respecta a las calorías que aportan las frutas, hay que ser cuidadoso con ciertos batidos que incorporan lácteos y otros ingredientes: conviene mirar en el envase las calorías que contienen, porque puede haber sorpresas. Por su parte, otras frutas no tienen muchas calorías, pero dependiendo de las cantidades que se tomen pueden dar un total preocupante. Es el caso de las uvas (70), los plátanos (81) o la piña en almíbar (85), por ejemplo.

Los cereales y desayunos tipo muesli son otros de los alimentos con buena prensa, a veces inmerecida. El problema reside en que, en muchos casos, el fabricante añade determinados ingredientes para mejorar el sabor, sobre todo pensando en los niños y, por supuesto, en sus ventas. Y eso supone la adición de azúcares y grasas que convierten a estos desayunos en más apetecibles pero menos recomendables. A modo de ejemplo, una taza de muesli puede contener más de 400 Kilocalorías. Además de mirar la información del envase, puede ser útil hacer una sencilla prueba: si los granos se quedan pegados a los dedos o aglomerados entre sí, se puede presumir que esos cereales no son saludables.

Por último, ciertas sopas o cremas de verduras de sobre pueden no ser tan buenas para nuestra salud como parecen en la foto que pone el fabricante. Las culpables de ello pueden ser ciertas grasas añadidas y una cantidad excesiva de sal, de nuevo para hacerlas más sabrosas. Una vez más, hay que mirar la información del envase y actuar en consecuencia.

A modo de resumen, diremos que no se trata de ser maximalista e insistir en que la única caloría que no engorda es la que se queda en la estantería del supermercado. Recomendamos, simplemente, no bajar las defensas ante ciertos alimentos que, por su buena imagen de saludables y poco engordantes, pueden resultar engañosos.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en junio de 2014

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