Las lechas maternizadas con muchas proteínas producen obesidad en el bebé

Se sabía que alimentar al niño con biberón, en vez de al pecho, supone un claro aumento del riesgo de obesidad. Ahora se ha profundizado en el tema, y la conclusión más importante es que la clave parece estar en el contenido en proteínas de la leche, ya que la maternizada puede contener hasta el doble que la materna. Dado que le niño obeso será un adulto obeso, parece claro lo que hay que hacer.

El problema de que un niño pequeño sea obeso es precisamente ese: que, según numerosos estudios, tiene un 90% de probabilidades de ser un adolescente obeso, y este, a su vez, muy probablemente será un adulto obeso. Lo dice, incluso, la Organización Mundial de la Salud en uno de sus informes: "El niño obeso será un adulto obeso". Y todos sabemos ya las implicaciones que eso trae consigo y, por tanto, la necesidad de evitarlo.

Dada la importancia del problema, los expertos han querido investigar las causas de la obesidad infantil. Aparte de la genética y tener costumbres inadecuadas, como el sedentarismo, una de las más claras es el tipo de alimentación que recibió durante los primeros meses de vida. Y ahí, además de la alternativa pecho – biberón, que ya se sabía importante, han querido investigar más a fondo la influencia del tipo de leche maternizada en la tendencia a la obesidad del bebé.

Desde el principio se pensó que el principal factor podía ser el contenido en proteínas de la leche. La de vaca (que es la base de las leches maternizadas) tiene en torno al doble de proteínas que la humana. Y, dado que la humana ha tenido miles de años de evolución para convertirse en perfecta para el niño, esta diferencia la convirtió en seguida en principal sospechosa de ocasionar el problema.

El estudio se llevó a cabo en cinco países europeos, entre los que se encontraba el nuestro. Se hizo el seguimiento de 1.678 niños, que fueron divididos en tres grupos de tamaño similar. El primero fue alimentado al pecho; el segundo, con leche maternizada con bajo contenido en proteínas y el tercero con leche maternizada con alto contenido en proteínas. En ambos casos, estaban dentro de los límites legales, ya que las normas admiten un contenido proteico en estos tipos de leches que va desde similar al de la leche humana hasta casi el doble.

A los seis años de edad se midió el IMC (Índice de Masa Corporal) de los bebés, y los resultados fueron contundentes: la tasa de obesidad de los alimentados con leches maternizadas con alto contenido en proteínas fue más del doble que los que lo habían sido con leches de bajo contenido en proteínas (más del 8%, frente a un 4%). Las conclusiones del estudio han sido publicadas en The American Journal of Clinical Nutrition.

Gerardo Varela, catedrático de Nutrición de la Universidad CEU San Pablo, matiza que estos resultados son solo epidemiológicos, es decir, que no se tiene más que una relación estadística entre ambas variables, pero no se sabe qué es lo que ocurre para que las cosas sean así. No se conoce el mecanismo científico subyacente, y ese es precisamente el desafío con que se enfrentan en la actualidad diversos equipos de investigación.

Dado que las proteínas de la leche de vaca son diferentes de las de la leche humana, algunos expertos apuntan a la posibilidad de que no sea solo una cuestión de cantidad de proteínas (como ya se ha comentado, la de vaca contiene una cantidad mucho mayor), sino que también podría haber en dichas proteínas diferencias cualitativas que produjeran el efecto comentado de aumento de peso.

Quizá el lector se pregunte qué hacer, con independencia de la evolución de las investigaciones. Parece claro que lo mejor es la lactancia natural, y prolongarla tanto como se pueda. En caso de que no sea factible (son muchas las dificultades), y en los meses posteriores a su finalización, la leche maternizada debe contener tan pocas proteínas como sea posible para garantizar los mínimos nutricionales que necesita el bebé: en torno a 1,8 gramos por cada 100 kilocalorías. Y, por supuesto, lo ideal es actuar siempre bajo el control del pediatra.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en septiembre de 2014

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