La mejor hora para hacer ejercicio es por la tarde

Eso, siempre que el objetivo sea quemar grasa, porque si el objetivo es otro, la hora más adecuada puede ser diferente. En todo caso, conviene saber las ventajas e inconvenientes que tiene cada hora del día de cara a hacer ejercicio. Ciertas horas protegen más de las lesiones; otras, pueden dificultar el sueño y otras, por ejemplo, requerirán hacer un calentamiento más largo. Veamos estas cuestiones en detalle.

La actividad física (que no tiene por qué ser un ejercicio violento ni extenuante) es uno de los dos aspectos fundamentales para mantener un peso razonable, junto a seguir una alimentación adecuada, tanto en cantidad como en calidad. Si conseguimos hacer ambas cosas, actividad y buena nutrición, es muy probable que logremos una vida más larga y saludable.

Vaya por delante una cuestión fundamental: la actividad física hay que hacerla a diario o, en el peor de los casos, cada dos días. No vale restringirla al fin de semana, aunque entonces se haga lo que no se hizo durante los días laborables. Mucha gente cree, erróneamente, que la necesidad de hacer ejercicio reside en las calorías que se queman; por ello, sería lo mismo quemar 300 cada día, por ejemplo, que 2.100 durante el fin de semana. No es así.

La realidad es mucho más compleja. De forma simplificada, podríamos decir que el organismo, tras ingerir alimentos, deposita en la sangre de forma constante una determinada cantidad de lípidos, que están disponibles para poder realizar un esfuerzo físico de forma inmediata. Así, cuando se hace ejercicio, lo primero que se quema son esas grasas que están presentes en nuestro sistema circulatorio.

Si no hacemos ejercicio más que durante el fin de semana, tendremos un nivel elevado de lípidos en la sangre durante cinco de los siete días de la semana. Y esos lípidos propician que se deposite, de forma lenta pero continua, una placa de ateroma en las paredes de nuestras arterias, pudiendo originar, a la larga, problemas circulatorios. Por el contrario, si hacemos ejercicio todos los días, quemaremos una parte de ellos y mantendremos de forma constante un nivel menor de lípidos en la sangre, con lo que será más difícil que suframos enfermedades circulatorias.

Cuestión diferente es la hora a la que es mejor hacer ejercicio. Aquí intervienen aspectos físicos, hormonales, del metabolismo e incluso meteorológicos, entre otros. Si lo que se quiere es realizar ejercicios de musculación, velocidad o gran esfuerzo en poco tiempo, lo más adecuado es hacerlos por la tarde o al anochecer, porque el rendimiento será mayor. Si, por el contrario, lo que hacemos es ejercicio aeróbico (esfuerzos medianos o bajos mantenidos en el tiempo), la hora no será importante de cara al rendimiento.

Sin embargo, si en vez del rendimiento lo que nos preocupa es perder peso, la hora más adecuada para los ejercicios aeróbicos es por la tarde, ya que entonces comienza a bajar nuestro metabolismo. Con la actividad física lo mantendremos más horas y consumiremos más calorías que si lo hacemos por la mañana. Por otra parte, si lo hacemos a horas en las que la temperatura ambiente es menor, quemaremos unas calorías adicionales que pueden ser un pequeño regalo para la báscula.

También hay que tener en cuenta que por la mañana los músculos están más fríos y rígidos, por lo que tendremos que hacer más tiempo de calentamiento previo que por la tarde si queremos evitar el riesgo de lesiones. Además, si entrenamos de cara a alguna competición, es conveniente entrenar a la misma hora a la que será dicha competición, a fin de acostumbrar al cuerpo a realizar el máximo esfuerzo a esa hora.

La noche parece ser el momento menos adecuado para hacer ejercicio, ya que la adrenalina que se genera durante la actividad física puede hacer que nos cueste más conciliar el sueño. Además, y dependiendo de los barrios y las personas, hay quien puede sentir una cierta inseguridad de andar por la calle a horas en las que hay poca visibilidad y la zona puede estar solitaria.

Otro aspecto que, aunque no es fisiológico, puede ser muy importante, es la hora a la que tendremos menos probabilidades de que aparezcan imprevistos que, junto una natural pereza, pueden hacer que la actividad física sea mucho menos constante de lo que sería deseable. Aunque, como es lógico, cada uno tendrá sus propias horas en las que serán más probables las interrupciones, en general las tardes se prestan más a sufrir llamadas, visitas, compras y otras obligaciones que nos sirvan de pretexto para dejarlo para mañana. Tengámoslo en cuenta.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en octubre de 2014

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