Parece que se podría perder peso y mejorar la salud con un ayuno intermitente

Ayunar diariamente entre ocho y doce horas podría ser una forma de luchar contra la obesidad y prevenir la diabetes tipo 2. La razón es que ese ayuno permitiría desintoxicar el organismo y producir un cambio beneficioso en la flora intestinal. Aunque la experimentación científica se ha realizado solo con roedores, hay expectativas de que esta técnica pueda ser aplicable en humanos en un futuro más o menos próximo.

La investigación, publicada en Cell Metabolism, ha sido realizada sobre roedores por el equipo de Satchidananda Panda, del Instituto Salk para Estudios Biológicos, situado en La Jolla (Estados Unidos). Este equipo lleva ya años investigando cuestiones relativas a la nutrición, y cómo afectan a la obesidad y las enfermedades metabólicas.

En este trabajo, experimentaron con los efectos que tenía un ayuno intermitente en roedores alimentados con dietas engordantes, y tanto con un estado de salud normal como con obesidad y enfermedad metabólica preexistentes. El ayuno intermitente consistió en no permitir que los animales se alimentaran durante un periodo de entre ocho y doce horas al día. Los resultados fueron tan sorprendentes como prometedores.

Incluso en el caso de que el ayuno intermitente se rompiera durante los fines de semana, dicho ayuno ayudó a prevenir, e incluso a revertir, la obesidad y la diabetes tipo 2. Y esa ayuda fue tanto mayor cuanto más horas al día mantuvieran dicho ayuno intermitente. Este tiempo, como se ha dicho, fue de ocho a doce horas diarias.

La razón de estos beneficios estaría, según Panda, en el efecto que el ayuno intermitente produciría en la flora intestinal de estos roedores. De una manera simplificada, puede decirse que esta flora, para actuar de forma saludable, debe tener ciertas fluctuaciones diarias en su composición. La alimentación continua perturba estas convenientes fluctuaciones, que son restauradas mediante el ayuno intermitente.

Así, el ayuno intermitente podría ser una interesante herramienta para luchar contra el sobrepeso, la obesidad y las enfermedades metabólicas, como la diabetes tipo 2, en el hombre. Sin embargo, hay que resaltar que las investigaciones se han realizado únicamente en roedores. La traslación de sus resultados al hombre no siempre puede hacerse de forma más o menos directa; en otros casos, sencillamente no es posible hacerlo.

Otras limitaciones del estudio que traemos esta semana a nuestras páginas es que habría que ver los efectos a largo plazo en humanos, y el efecto de los diversos intervalos horarios de ayuno en el peso y salud de las personas. Además, hay que tener en cuenta que, en cierto modo, las conclusiones de esta investigación contradicen otras investigaciones y recomendaciones de expertos que propugnan una alimentación uniforme a lo largo del día, con un mínimo de cinco comidas diarias.

A pesar de lo anterior, puede razonarse que el ayuno intermitente se corresponde mucho mejor con la situación del hombre a lo largo de casi toda su historia evolutiva, en que la disponibilidad de alimentos no era ni abundante ni permanente, como lo es en las actuales sociedades desarrolladas. Por ello, muchos entienden que el ayuno intermitente es algo más natural que la forma que tenemos de alimentarnos en la actualidad; y, por tanto, más sano.

Así, parece conveniente esperar a que haya más estudios, sobre todo en humanos, que permitan establecer pautas de alimentación con el suficiente aval científico. Sin embargo, y dado que no parece probable que podamos sufrir daños por realizar un ayuno intermitente, siempre que sea bajo la vigilancia de un médico, la tentación de intentarlo puede ser muy fuerte, sin esperar a que los investigadores lleguen a conclusiones más rotundas.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en enero de 2015

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