¿Deberíamos eliminar el consumo de edulcorantes artificiales?: 2) Efectos en las personas

Como vimos en la primera parte de este artículo, el estudio que traemos a estas páginas parece dejar claro el efecto pernicioso de los edulcorantes artificiales en los roedores (les producen intolerancia a la glucosa y obesidad, incluso en mayor medida que tomando dosis equivalentes de azúcar). Veremos en esta segunda parte su posible efecto en las personas, tema que también fue abordado en la investigación, con resultados poco tranquilizadores. Lo que parece ya claro es que no son la bicoca que prometían: endulzar sin engordar ni hacer daño a la salud.

Elinav y Segal, los autores principales del trabajo, habían realizado anteriormente el mayor ensayo efectuado en humanos hasta la fecha para conocer la relación entre la nutrición y la flora intestinal. Utilizaron los datos recogidos en ese estudio, llamado Proyecto de Nutrición Personalizada, para abordar el problema de los posibles efectos de los edulcorantes artificiales en las personas.

El análisis de esos datos puso en evidencia una relación significativa entre consumo de edulcorantes artificiales y ciertos cambios en la flora intestinal que hacían a las personas que los consumían más susceptibles a la intolerancia a la glucosa. Decidieron confirmar estas sospechas mediante una experimentación controlada y detallada con 400 voluntarios que habitualmente no tomaban este tipo de edulcorantes.

La experimentación confirmó que estos aditivos cambian la flora intestinal y hacen a las personas que los toman más vulnerables a efectos metabólicos adversos, incluso aunque no los tomaran más que durante una semana: en una prueba adicional con siete voluntarios, el consumo elevado (pero siempre dentro de las dosis máximas recomendadas por la FDA) de sacarina produjo a los pocos días en parte de ellos una alteración importante de sus cifras de azúcar en sangre.

En estos individuos, además, se detectó una alta concentración en su flora intestinal de bacterias relacionadas con la aparición de diabetes tipo 2. El desarrollo de intolerancia a la glucosa a los pocos días de consumir edulcorantes artificiales parecía aclarar la cuestión de forma definitiva, en el sentido de hacer totalmente desaconsejable el consumo de estos aditivos, por causar diabetes tipo 2 y obesidad en las personas.

Sin embargo, si bien es cierto que una parte de la experimentación se realizó en humanos, la parte más importante y concluyente de la misma se efectuó únicamente en roedores. Por eso, lo expertos piden prudencia antes de llegar a conclusiones sobre las personas. Los propios investigadores, además, reconocen que sus estudios sobre humanos son todavía muy preliminares, y que los resultados en roedores no pueden generalizarse a las personas sin realizar investigaciones adicionales.

Lluís Serra, por ejemplo, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, afirma que los resultados en humanos del estudio de referencia no bastan para rechazar a los edulcorantes artificiales, cuya inocuidad está apoyada por un gran número de investigaciones solventes previas.

Otra experta, Dolores Corella, de la Unidad de Epidemiología Genética y Molecular de la Universidad de Valencia, abunda en lo mismo al criticar ciertas limitaciones del estudio de Elinav y Segal, como el hecho de que se haya realizado con pocas personas y sin un seguimiento a más largo plazo. Por ello, resta importancia a sus conclusiones sobre humanos.

Sin embargo, para otros especialistas, como Andreu Palou, catedrático de la Universidad de las Islas Baleares, los resultados de este trabajo no pueden ser ignorados, y aconseja proseguir las investigaciones para aclarar los efectos de diversos alimentos en la flora intestinal y de la modificación de esta en nuestra salud, algo de lo que todavía, según este experto, estamos lejos.

La opinión crítica hacia la seguridad de estos aditivos es también mantenida por especialistas del prestigio de José María Ordovás, de la Universidad de Tufts, en Estados Unidos, que está considerado uno de los mayores especialistas mundiales en el campo de la nutrición. Opina que la conveniencia de utilizar este tipo de aditivos debería ser reevaluada a la luz de nuevos conocimientos científicos.

Así, vemos que uno de los objetivos de los investigadores cuyo trabajo hemos traído a estas páginas, que es plantear un debate a nivel mundial acerca de la seguridad y conveniencia de estos aditivos, se ha logrado sobradamente. Pero el consumidor se ve sumido en el desconcierto, y con razón, ante la falta de unanimidad de los expertos. Hasta que esta unanimidad se consiga, creemos que lo más razonable sería actuar con prudencia y, sin extremismos, procurar evitar estos aditivos en la medida de lo posible.

Ver la 1ª parte de este artículo

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en enero de 2015

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