El trabajo nocturno produce aumento de peso

Eso, si no se toman medidas correctoras, como comer menos o hacer más ejercicio. Una investigación ha comprobado que los trabajadores con turno de noche gastan menos calorías pero continúan comiendo lo mismo que si trabajaran durante el día. El resultado, como es lógico, es un aumento de peso. Sabiéndolo, podemos (y debemos) hacer algo para evitarlo. Veamos las razones de este aumento de peso y las medidas a tomar.

Todos los seres vivos tienen el funcionamiento de su cuerpo condicionado por determinados relojes biológicos que le permiten vivir en armonía con los ritmos de la naturaleza. Por ejemplo, la hibernación permite a muchos animales, al reducir de forma drástica sus necesidades de comida, sobrevivir a un invierno en el que no encontrarían alimento. De igual manera, el reloj circadiano acompasa el grado de actividad del organismo al ciclo día / noche.

Decimos que un animal es nocturno cuando es de noche cuando desarrolla más actividad y duerme durante el día; cuando ocurre al revés, el animal es diurno. Miles de años de evolución han hecho al hombre diurno, y nuestro reloj biológico se ha adaptado a ello, por lo que es de día cuando desarrollamos más actividad y dormimos por la noche. ¿Qué ocurre cuando las circunstancias, como un trabajo en turno de noche, nos obligan a actuar al revés de como nos marca nuestro reloj biológico?

Contra lo que muchos podrían pensar, todavía queda mucho por investigar en este campo. Aunque hay muchas cosas que se desconocen, sabemos que la adaptación a trabajar de noche puede conseguirse, pero se paga un precio por ello. La vida social y familiar del trabajador nocturno, e incluso su salud, pueden resentirse. En el campo que más nos interesa, como es el de la lucha contra la obesidad, esta adaptación también tiene un precio, y ese precio puede medirse con la báscula.

Kenneth Wright, director del Laboratorio del Sueño y Cronobiología de la Universidad de Colorado, en Boulder (Estados Unidos) encabezó un estudio dirigido a investigar estas cuestiones. Dicho estudio ha sido publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. Para realizarlo, contó con la colaboración de 14 adultos sanos que estuvieron estrechamente vigilados durante seis días en el Centro de Investigación Clínica y Traslacional del Hospital de la Universidad de Colorado.

Se estudió el grado de actividad, consumo energético y alimentación de los voluntarios durante un ritmo circadiano normal (trabajar de día y dormir de noche). A continuación, se invirtió este ritmo durante tres días, en los que se controlaron las mismas variables para ver cómo resultaban afectadas por el cambio. La conclusión fue que mantuvieron la alimentación de la misma manera que antes (aunque comían de noche), pero el gasto energético fue menor, pues su cuerpo tendía a mantener el ritmo circadiano de descanso nocturno.

Si se come lo mismo pero se gasta menos energía, el resultado a largo plazo es previsible, y concuerda con la información estadística previa de la que se partía: los trabajadores nocturnos tienen tendencia a engordar. Sin embargo, Wright afirma que se requieren investigaciones adicionales, dada la complejidad del tema a estudiar.

Esta complejidad se deriva de varios hechos, uno de los cuales es que los trabajadores nocturnos tienden a mantener el ritmo normal (dormir de noche) durante sus periodos semanales de descanso, tal vez para adaptarse a la actividad de sus familiares y amigos. Con ello, obligan a su cuerpo a hacer frecuentes cambios de ritmo cuyas consecuencias no están, ni mucho menos, suficientemente estudiadas.

Las conclusiones del estudio son también provisionales e incompletas porque no han estudiado las condiciones reales de trabajadores nocturnos, sino en condiciones de laboratorio. También habría que hacer estudios a largo plazo, cuyos resultados, muchas veces, son diferentes de los obtenidos a corto. A pesar de todas las limitaciones citadas, y hasta que estos estudios puedan ampliarse, el realizado por Wright y su equipo son un buen punto de partida.

El experto recomienda a los trabajadores nocturnos la realización de más ejercicio físico y que coman de una forma más saludable, lo que suele suponer, casi siempre, la ingesta de menos calorías. Son consejos que no deberían ser olvidados por aquellos que se ven obligados a trabajar de noche, a fin de no sufrir un inconveniente más a sumar a los que ya tiene de por sí su trabajo nocturno: un aumento de peso.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en febrero de 2015

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