Merece la pena dejar de fumar aunque se cojan unos kilos de más

Un estudio de salud realizado en Japón con más de cuatro mil personas es concluyente: la mejoría de salud que se consigue al dejar de fumar supera con claridad el inconveniente de engordar entre tres y cinco kilos, que es lo que se suele ganar al abandonar el hábito. El riesgo de muerte se reduce, como media, en torno a un 36%, lo que no es poco. Los que fuman, por tanto, ya tienen un pretexto menos para no dejarlo.

Muchos fumadores afirman que si dejan el tabaco engordarán; y tienen, en general, razón: la ganancia de peso suele estar entre los tres y cinco kilos que hemos indicado más arriba, aunque no todo el mundo engorda lo mismo: un 23% no engorda nada, un 35% gana hasta dos kilos, y un 37%, más. Sin embargo, eso no debe ser un pretexto para emprender la difícil tares de dejar el tabaco, porque el beneficio para la salud es indudable, a pesar de esos kilos de más.

La causa del aumento de peso no es solo psicológica (comer más como mecanismo de compensación del ansia que se sufre al dejar el tabaco), ya que se modifican ciertas enzimas que aumentan la sensación de hambre y, además, reducen el gasto de energía. La suma de estos efectos se deja notar, y se suele aumentar de peso. Sin embargo, no es algo inevitable: aparte del 23% ya mencionado de personas que no engordan, puede ser la ocasión de adquirir ciertos hábitos (más ejercicio y mejor alimentación) que compensen el efecto que tiene en la báscula dejar el tabaco.

El estudio a que hemos hecho referencia más arriba fue realizado por investigadores del Centro de Exámenes de Salud de Moriguchi, en Osaka (Japón), y se ha presentado en el congreso que ha celebrado en Chicago la Asociación Americana del Corazón. En dicho estudio se examinó la salud de 4.108 personas, de las que el 32% eran exfumadoras y el resto (68%) continuaron fumando. El 65% eran hombres, y la edad media de los voluntarios, 54 años.

Este examen se prolongó a lo largo de dieciséis años, desde 1997 hasta 2013, con las conclusiones indicadas más arriba: los que habían dejado el tabaco tuvieron un riesgo de muerte un 36% menor que los que continuaron fumando, a pesar de esos kilos de más que hemos comentado. Es una cifra lo suficientemente importante como para que todos aquellos que siguen con el cigarro en la boca se planteen dejarlo.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en marzo de 2015

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