Cinco consejos de cara al verano

En estos meses, de cara al verano, aparece en muchos y muchas la preocupación por lucir el mejor tipo posible en la playa. Los esfuerzos por adelgazar y llevar una vida más saludable están bien, pero no deben limitarse a estos meses, sino llevarlos a cabo para siempre, porque la salud no es algo que deba buscarse solo un par de meses al año. Aquí damos cinco consejos, basados en evidencias científicas, que nos vendrán bien para bajar de peso y ganar en salud.

En primer lugar, lo que nunca hay que hacer es dejarse seducir por las dietas milagro ni los alimentos con cualidades prodigiosas, por más que los aconsejen actrices o famosas. Son actrices, no nutricionistas ni médicos. Las dietas a base de alcachofa, mora azul, jugo de limón y demás memeces no cuentan con el visto bueno de los científicos ni los nutricionistas serios. Por el contrario, además de que no pueden seguirse a largo plazo (motivo ya de por sí suficiente para rechazarlas), pueden llevarnos a graves carencias de vitaminas, minerales u otros nutrientes necesarios, y las consecuencias para nuestra salud pueden ser graves.

Lo más recomendable es seguir una dieta completa y variada, que puede y debe seguirse para siempre, a base de verduras, frutas, legumbres, pescados (sobre todo, azules) e hidratos no procesados, a los que puede añadirse con moderación algo de carne y grasas saludables, como el aceite de oliva. La dieta mediterránea está inventada desde hace siglos y es, quizá, la mejor recomendación a seguir en este tema. Y, con respecto a las cantidades, la consejera más sabia e incorruptible es la báscula, que nos indicará cuando nos estamos pasando.

En segundo lugar, hay que evitar el sedentarismo. Muchos creen que por hacer media hora al día de ejercicio ya han cumplido, y pueden pasarse el resto de la jornada sentados ante la televisión, el ordenador o la consola. Pero no: se trata de pasar el menor número posible de horas al día sentados o tumbados, salvo las de sueño, por supuesto, que hay que respetarlas sin tacañería. No se trata de pasarse la vida en el gimnasio, sino de intentar moverse lo más posible, aunque sea en tareas ligeras, como ordenar la casa, andar, cuidar el jardín o, incluso, simplemente estar de pie.

El sedentarismo reduce la expectativa de vida de forma notable, ya que mientras estamos físicamente inactivos se acumulan en la sangre la grasa y la glucosa. Un estudio, por ejemplo, afirma que, a partir de los 25 años, cada hora de sedentarismo reduce la vida en 22 minutos, con lo que el efecto acumulado puede traducirse en cinco años menos de vida. Y esto, aunque la persona haga ejercicio de forma regular. Impactante, ¿no? Pues tomemos nota.

El tercer consejo consiste en ganar masa muscular, simultaneando el ejercicio aeróbico, como andar o correr, con el muscular, como hacer pesas. La razón es que los músculos nos convierten en personas más saludables, incluso aunque estemos gordos. Los músculos reducen el riesgo de diabetes y consumen, por el mero hecho de tenerlos, más energía que la grasa. Además, reducen la tensión arterial y protegen de problemas circulatorios.

La cuarta recomendación se refiere a abandonar el alcohol. Aparte de los problemas de dependencia que puede generar, muchas veces sin darse uno cuenta de ello hasta que ya es demasiado tarde, el alcohol puede producir problemas de hígado graso, colesterol y glucosa en sangre. Además, aporta una buena cantidad de calorías: una cerveza de tercio, algo más de 100, y un vaso de vino, casi 150. Quizá no parezca mucho, pero tomar alcohol a diario puede significar la diferencia entre engordar poco a poco o adelgazar poco a poco.

Por último, el quinto consejo puede resultar un tanto sorprendente para el lector: no ser maximalista. Aquellos que quieren cumplir su régimen o sus propuestas con el máximo rigor, pueden derrumbarse ante un tropiezo, lo que puede llevarles a abandonar sus propósitos, dándolos por imposibles. El complejo de culpabilidad que acompaña a estas caídas puede ser muy perjudicial. Por el contrario, los expertos aconsejan permitirse de vez en cuando algunas excepciones, siempre que eso no suponga una patente de corso para comer lo que nos venga en gana.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en mayo de 2015, a partir de informaciones de la BBC

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