Emulsionantes: un motivo más para evitar los alimentos procesados

Emulsionantes: un motivo más para evitar los alimentos procesados

Con carácter general, los alimentos procesados son muy poco recomendables. Comparados con los elaborados por nosotros mismos, tienen ingredientes de peor calidad y salubridad (por razones económicas), más sal y azúcar, más calorías y, también, unos aditivos que, aunque estén autorizados, siguen siendo objeto de controversia. Además, resultan sustancialmente más caros. Por si lo anterior fuera poco, recientemente un tipo de aditivos, los emulsionantes, ha hecho saltar las alarmas de los expertos.

Los emulsionantes forman parte de muchos alimentos procesados. Les aportan una mejor apariencia, más largo periodo de caducidad y una consistencia más apetecible. El problema es que, según la investigación que traemos hoy a nuestras páginas, basada en sospechas despertadas por investigaciones anteriores, los emulsionantes alteran la flora intestinal y pueden producir diversos tipos de inflamación intestinal y síndrome metabólico.

El síndrome metabólico es una enfermedad muy estudiada pero todavía no conocida del todo. De hecho, solo se ha empezado a hablar de ella con la importancia que merece desde hace un par de décadas. Se sabe que está muy relacionada con la obesidad (en especial, con la obesidad abdominal) y con la resistencia a la insulina. También se sabe que puede ocasionar diabetes tipo 2 y otras enfermedades de importancia, como problemas circulatorios o hígado graso.

El problema es que todos estos factores están muy interrelacionados, y muchas veces no se sabe muy bien hasta que punto unos son causa o consecuencia de otros. Por ejemplo, se sabe que la obesidad puede ocasionar síndrome metabólico, pero también que quien sufre este síndrome puede verse impelido a comer más, con lo que la relación podría ser en un doble sentido.

Si bien la enfermedad inflamatoria intestinal (que incluye, a su vez, varias enfermedades, como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa) puede revestir indudable gravedad y está muy extendida, a la hora de ver los efectos que pueden tener los emulsionantes vamos a centrarnos más en el síndrome metabólico, por la indudable relación que tiene, como hemos visto, con la obesidad. Ambas afecciones se han extendido mucho en el mundo desde mediados del siglo pasado.

La investigación, publicada en Nature, ha sido realizada por científicos del Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad Estatal de Georgia (Estados Unidos) encabezados por Benoit Chassaing y Andrew T. Gewirtz. Han colaborado expertos de otras universidades, como la de Cornell, en el mismo país, la de Emory, en el Reino Unido o la de Bar-Ilan, en Israel.

Los investigadores incluyeron en la alimentación de roedores de laboratorio dos de los más utilizados aditivos emulsionantes, polisorbato 80 y carboximetilcelulosa, en dosis equivalentes a las que pueden ser ingeridas por determinados sectores de la población. Observaron que estos emulsionantes cambiaron la composición y localización de la flora intestinal de los roedores. La consecuencia fue que dicha flora se volvió más proinflamatoria, es decir, con tendencia a producir inflamación intestinal.

Este cambio en la flora intestinal (que es objeto de cada vez más investigaciones relacionadas con la obesidad) ocasionó en los ratones síndrome metabólico, con un mayor consumo de alimentos, hiperglucemia, obesidad y resistencia a la insulina. Además, en ratones genéticamente predispuestos, colitis crónica; y en los que no tenían esta predisposición, colitis leve.

Para demostrar que el origen de los problemas que sufrían los roedores estaba en el cambio sufrido en su flora intestinal, transplantaron flora de ratones enfermos a ratones sanos, y estos comenzaron a sufrir síndrome metabólico y un grado leve de inflamación intestinal. El objetivo actual del equipo es ver en qué medida se pueden trasladar estos resultados a los humanos. Si así fuera, las autoridades deberían replantearse, quizá, la autorización otorgada a estos aditivos alimentarios.

Aun a sabiendas de que estos resultados no son definitivos en humanos, nosotros, como consumidores, haríamos bien en primar el principio de prudencia. Como, además, existen muchas otras razones para limitar nuestro consumo de alimentos elaborados, mencionadas más arriba, deberíamos reducir dicho consumo al mínimo posible. Elaborar nosotros mismos la comida es mucho más saludable y puede ser divertido. Además, nos permite dar rienda suelta a nuestra imaginación, sobre todo si contamos con un buen recetario de platos ligeros, nutritivos y sabrosos.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en agosto de 2015

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