Un original enfoque para combatir la obesidad

Un equipo de investigadores británicos ha realizado una tipología social de las personas con obesidad. Han hallado que, de forma mayoritaria, pertenecen a uno de seis grupos, cada uno de los cuales posee determinadas características diferenciadoras. Esto permitirá orientar el tratamiento de la obesidad de un individuo según sea su grupo de pertenencia: se utilizarán aquellas estrategias que han dado mejores resultados en el grupo del que forma parte.

Por supuesto que cada persona es única. Sin rechazar este principio, lo cierto es que pueden establecerse determinados grupos en una sociedad tan heterogénea como la nuestra que definan una cantidad importante de las características de las personas que pertenecen a él. Por supuesto que es una simplificación, pero una simplificación que puede resultarnos muy útil.

La tipología social es una técnica muy utilizada desde hace años por los expertos en márketing, entre otros, que les permite establecer determinados grupos en la población, muy diferentes entre sí y con una población muy homogénea dentro de cada grupo. La estadística y la informática son las herramientas clave a la hora de establecer los grupos y realizar un "retrato tipo" de cada uno.

Por lo que se refiere al problema de la obesidad, es sabido que existen multitud de estrategias para combatirla. Por citar solo algunas, podríamos hablar de medicación específica, terapia psicológica, ejercicio o alimentación hipocalórica. Y, dentro de cada estrategia, diferentes intensidades en su aplicación. Incluso podría hablarse de diferentes combinaciones de estrategias, con lo que el universo de posibles soluciones al problema de la obesidad se hace casi inabarcable.

El problema es que una determinada estrategia puede servir a unas personas, pero no a otras. Y dado que seguir una estrategia es algo costoso en esfuerzo, tiempo, expectativas y, en ocasiones, incluso dinero, el desperdicio de recursos y oportunidades puede ser inmenso. Por ejemplo, si se propone a una determinada persona con obesidad que luche contra ella a base de ejercicio, tal vez compruebe, después de seis meses de ímprobos esfuerzos, que tanto sufrimiento apenas ha servido para rebajar un peso insignificante. Después de eso, tal vez se abandone y considere su problema como de imposible solución.

Lo más doloroso del ejemplo que hemos puesto es que, tal vez, los resultados hubieran sido muy superiores con un régimen controlado de comida hipocalórica. El problema es que lo que les funciona a unos, no les funciona a otros. Y ahí es donde han intervenido un grupo de investigadores de la Escuela de Salud e Investigación Relacionada de la Universidad de Sheffield, en el Reino Unido, dirigido por Mark Green. Su estudio ha sido publicado en Journal of Public Health.

Partieron de datos de 4.144 individuos con obesidad provenientes del Estudio de Salud de Yorkshire. Introduciendo esa información en el ordenador, encontraron que esa población podía dividirse en seis grupos diferentes entre sí, pero siendo los miembros de cada grupo bastante parecidos. Así, los grupos que encontraron fueron: hombres jóvenes que beben mucho; personas de mediana edad infelices y ansiosas; personas mayores con problemas de salud pero felices; mujeres jóvenes sanas; ancianos ricos con buena salud y personas con muy mala salud.

Quizá el lector se haya quedado sorprendido después de leer esta tipología. Bien, ¿y qué?, tal vez se pregunte. ¿A dónde nos lleva esto? Pues la clave de la cuestión es que se cuenta con datos que indican qué estrategias de lucha contra la obesidad funcionaron mejor con cada grupo. De esta manera, una vez encuadrado un paciente determinado en uno de los seis grupos, puede iniciarse con él aquella estrategia que ha dado mejores resultados en el grupo al que pertenece.

De esta forma, en vez de tratar a todo el mundo por igual, se le dará a cada paciente aquellos servicios y atenciones que necesita. Es decir, una atención personalizada y, por tanto, mucho más eficaz. Además, esto permitiría un uso mucho más racional y económico de los recursos públicos de salud.

A modo de ejemplo, los investigadores indicaron que recomendaciones para reducir el consumo de alcohol podría ser eficaz en el primer grupo. Por el contrario, el tratamiento para las personas pertenecientes al grupo de mediana edad infelices y ansiosas debería orientarse hacia el ejercicio y la atención psicológica. Sin embargo, el ejercicio no era razonable prescribirlo al grupo de personas con mala salud.

De esta forma, pueden establecerse diversas estrategias para los diferentes grupos, siempre en base a los resultados que se han obtenido en tratamientos anteriores a las personas de cada grupo.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en septiembre de 2015

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