¿Quieres adelgazar? Acuéstese antes

Y estamos hablando de perder bastante peso, ya que por cada hora que se acueste antes adelgazará, en promedio, algo más de 2 puntos de IMC. Por ejemplo, una persona que pese 87 kilos y tenga un IMC de 30 perderá a medio plazo unos 6 kilos. ¿Sorprendente? Sí, pero cierto, ya que es el resultado de un estudio científico basado en el seguimiento de 3.300 personas durante 15 años.

Sin pastillas, sin esfuerzo, sin coste alguno y sin perjudicar a nuestra salud. Suena a dieta milagro, pero no lo es. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el resultado sobre la báscula de cambiar la hora de irse a la cama no es inmediato, ya que tarda en torno a cinco años hasta alcanzar sus plenos efectos. De nuevo, y al igual que ocurre con la dieta y el ejercicio, vemos la clave está en cambiar las costumbres.

El estudio a que hemos hecho referencia fue realizado por investigadores de la Universidad de California en Berkeley (Estados Unidos), comandados por Lauren Asarnow, y publicado en la revista Sleep. Como se ha indicado más arriba, analizaron datos de estudios previos de 3.300 personas, tanto adolescentes como adultos, durante quince años. Y llegaron a una correlación muy significativa entre la hora a que se iban a dormir y el IMC. Concretamente, por cada hora que se iban antes a la cama, su IMC se redujo en 2,1 puntos.

Como probablemente sabe el lector, el IMC es una de las medidas mejores y más sencillas de estimar el nivel de obesidad o sobrepeso de una persona. Se halla dividiendo el peso en kilos de dicha persona por su altura al cuadrado, en metros. Un IMC dentro de la normalidad está entre 18,5 y 24,9. A partir de ese límite, y hasta 29,9 hablaríamos de sobrepeso. Y con 30 o más entramos en la obesidad, en la que se distinguen tres niveles diferentes.

Quizá no sea fácil hacerse una idea de cuántos kilos supone perder 2,1 puntos de IMC. Si quiere saberlo el lector, bastará con multiplicar su altura en metros al cuadrado por 2,1. Así, por ejemplo, en el caso hipotético que hemos visto más arriba, una persona con un peso de 87 kilos y una altura de 1,7 metros, tendrá un IMC de 30,1. Pues bien, si se acostara una hora antes, perdería 2,1 puntos de IMC (quedando en 28), lo que equivale, en su caso, a perder 2,1 x 1,7 x 1,7 = 6,1 kilos. Repetimos, a medio plazo.

Diversos estudios anteriores habían indicado ya la relación entre las horas diarias de sueño y la obesidad. Sin embargo, hay que resaltar un matiz importante que ha encontrado el presente trabajo, y es que la correlación no apareció tanto entre las horas de sueño y el IMC como entre la hora de acostarse y el IMC. Cosa que no es lo mismo, aunque normalmente ambas variables tienen bastante relación, pues la hora de levantarse suele estar definida de antemano por el horario de ir a clase o al trabajo.

Las causas de esta relación no están claras, aunque se sospecha que el ritmo circadiano del ser humano (es decir, el ciclo de 24 horas de los distintos fenómenos biológicos, como el comer o el dormir) influye en gran medida en determinadas variables neurológicas y hormonales que regulan, a su vez, aspectos clave para la obesidad, como el apetito o el consumo energético del organismo. Así, por ejemplo, está ampliamente estudiada la influencia que tiene el trabajo nocturno en la obesidad.

En todo caso, y sea por la razón que sea, parece razonable aprovechar esta correlación y cambiar la hora de irse a la cama si estamos en el difícil empeño de bajar de peso. Si lo hacemos, mejoraremos de salud al perder esos kilos y, además, al estar más despiertos y activos, podremos aprovechar mejor las horas de vigilia para rendir más en el trabajo o, simplemente, disfrutar más de la vida.

Artículo elaborado por Adelgazar.Net en diciembre de 2015

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