El pteroestilbeno, en estudio como adelgazante

Un equipo de la Universidad del País Vasco está estudiando por primera vez los efectos adelgazantes del pteroestilbeno, un compuesto fenólico presente en muchos alimentos, como los cacahuetes, las uvas, los arándanos o el vino tinto. Las investigaciones, todavía en un estado muy inicial, han dado resultados esperanzadores en roedores de experimentación. Pero el camino hasta lograr un efecto adelgazante a base de este compuesto, si es que se consigue, será largo.

Es conocida la amenaza que supone para la salud mundial la epidemia de obesidad que nos azota en estos últimos decenios, y cada vez más. La respuesta que dan los expertos (comer de forma más saludable y llevar una vida menos sedentaria), si bien suele dar el resultado apetecido, no siempre lo es en la medida necesaria y, además, es difícil de mantener a largo plazo. Por último, hay personas en las que es poco eficaz.

Por eso la ciencia dedica enormes esfuerzos a encontrar una solución más expeditiva a esta epidemia. Sin embargo, las investigaciones han desvelado la enorme complejidad del problema de la obesidad, ya que depende de múltiples factores interrelacionados, y es difícil modificar uno (la cantidad de comida que el organismo pide) sin modificar otros de forma indeseable. Lo cierto es que los fracasos han sido numerosos y sonados.

Pero eso no significa que deban disminuirse los esfuerzos, sino todo lo contrario. Y aquí aparecen las investigaciones sobre productos funcionales que, incorporados a la dieta, podrían reducir la obesidad. Y, dentro de estos, los compuestos fenólicos constituyen uno de los grupos más prometedores, siendo el pteroestilbeno uno de ellos.

El pteroestilbeno se encuentra en muy pequeñas cantidades en ciertos alimentos, como los citados más arriba. Es un compuesto que ha sido estudiado con cierta profundidad, pero solo en investigaciones relativas al cáncer. En realidad, el presente es uno de los primeros estudios centrados en los efectos adelgazantes de este compuesto.

Y lo ha realizado un equipo de investigación del Área de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia de la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea comandado por María del Puy Portillo Baquedano. El citado grupo está integrado en el CIBERobn, del Instituto de Salud Carlos III. Han participado también el centro de Investigación Lascaray Ikergunea del Campus de Álava y el USDA (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos).

El mencionado equipo lleva años investigando el efecto de la dieta en la obesidad y, concretamente, el impacto que tienen determinados ingredientes funcionales en la cantidad de grasa que acumula el cuerpo. Esta experiencia previa probablemente ha tenido mucho que ver con la importancia de los resultados que han obtenido.

En un trabajo que puede considerarse pre-clínico, el equipo administró pteroestilbeno, en distintas dosis, a roedores de experimentación. En el curso de sus investigaciones pudieron comprobar que este compuesto era capaz de reducir la cantidad de grasa de los ratones mediante un doble mecanismo: por una parte, redujo la síntesis de grasa en el tejido adiposo y, por otra, se incrementó la destrucción de dicha grasa por oxidación en el hígado.

Los resultados han sido tan prometedores que el quipo ha registrado una patente que pueda servir de base para futuros tratamientos en humanos. Sin embargo, como ya se ha dicho, el estado de las investigaciones es todavía incipiente. Por una parte, sabido es que la biología de los humanos es diferente y más compleja que la de los ratones, y eso es algo que suele dar malas noticias a los investigadores.

Pero, además, serán necesarias muchas más pruebas, tanto en animales como en personas, para investigar dosis, efectos secundarios, tolerancias, interacciones con medicamentos y todo el universo de comprobaciones que nos demuestren que el compuesto es eficaz y seguro. Así que, en el mejor de los casos, todavía falta mucho para que esta esperanza se haga realidad. Si es que se hace.

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